Algunos dicen que el tiempo cura todas las heridas, otros dicen que el tiempo, que es sabio, termina dando siempre la razón. Por Leandro Costa.

No me gusta la escases del tiempo, no me gusta el paso del tiempo, y menos me gusta, en esta oportunidad haber tenido razón.

En septiembre del 2017 declaré con absoluto respeto, que las cosas no andaban bien en la Fiesta de la Flor y que evidentemente el presidente de la entidad tenía responsabilidad. Ese mismo presidente había declarado que financieramente tenía problemas enormes. De igual manera 4 años después, mediante la carta que envió al HCD (y que no firma toda la comisión), corrobora sus dichos (y también los míos). La Fiesta Nacional de la Flor está fundida.

Después de 4 presidencias de distintos colores políticos en la Nación, nos encontramos una vez más con una asociación pidiendo rescate al estado municipal.

Aquí hago una aclaración coincidente con otras declaraciones: es el presidente de la fiesta solicitando la ayuda del municipio, y no el municipio expropiando nada. No sería apropiado, ni de buena leche decir eso.

Alcanzó con un par de llamados a personas y familias que en otros tiempos se desvivieron para que la fiesta, que es parte de nuestra cultura, de nuestra historia y hasta de nuestra marca ciudad, para asegurarme de su escasa conformidad sobre cómo se obró, negligentemente y desprolijamente, en la administración de la asociación y de la fiesta en el último tiempo.

Fiesta que año a año vio perder concurrencia, interés, creatividad e innovación a pesar de los esfuerzos del estado colaborando.

Duele ver en esta situación a nuestra querida fiesta. La que los escobarenses de toda la vida visitamos; con la familia, con amigos, con funcionarios, pero, sobre todo, con el más lindo recuerdo de visitarla con el guardapolvo puesto, los compañeros de la escuela y los docentes.

Hay que salvarla. Hay que modernizarla. Hay que aggiornarla. Pero por sobre todo hay que renovarla.

Posterior a esas declaraciones del 2017, en 2018, la fiesta renovó autoridades y todo siguió, al menos, de manera similar.

Llamo a quien corresponde a la autocrítica, con el sabor agridulce de la razón que da el tiempo.

Finalmente quiero agradecer a todos los que han participado de la organización de la fiesta. A sus buenos y honorables presidentes, las comisiones que dejaron todo para ver brillar a nuestra identidad y llamar al pueblo de Escobar a que la vuelva a sentir propia, que la defienda, que la visite y que la promueva. 

Se abre una nueva etapa, esperemos con muchas nuevas flores y muchas caras nuevas.

Lic. Leandro Costa

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