El empresario devenido a político vendió la firma garinense con un pasivo inmenso. La intención de los nuevos propietarios es «reposicionar la marca y darle tecnificación”.

La cadena de empanadas congeladas El Noble cambió de manos. La sociedad dirigida por Mariano Castagnaro le cedió la empresa a un integrante de la familia propietaria de la compañía de transporte Andesmar.

El monto de la transacción no trascendió. Desde la gestión saliente de El Noble, le confirmaron a El Cronista que la firma, que tiene una fábrica y una red de más de 90 franquicias, arrastra una deuda cercana a los 200 millones de pesos. Estaba a la venta desde el año pasado.

Además de dirigir la empresa de micros creada en 1967, Badaloni Giner es vicepresidente de la Fundación Andesmar, una organización sin fines de lucro que nació en 2007 por iniciativa de la tercera generación de la familia. 

El empresario ya tiene experiencia en el rubro gastronómico. Junto a su socio, lleva adelante la gestión de Productos Alimenticios al Continente, una compañía que comercializa productos de alta calidad vinculados al café y abastece a bares, confiterías, restaurantes y hoteles del país. En breve, empezará a vender también en grandes superficies, como supermercados.

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